DIARIO DE RUTA
Un año. Ni más ni menos que un año desde que empecé a darle vueltas a este viaje que hasta hoy mismo, no sabría si sería posible o por el contrario quedaría latente entre tantos otros proyectos que nunca han dejado de serlo.
Había que ir decidiendo algunas cosillas, a donde, por donde y cuando, y siempre teniendo en cuenta distintas premisas. Lo que tenía claro es que después de dos años en dique seco, moterilmente hablando claro!, tenía que ser algo grande, satisfactorio, y además debería ser con el mismo espíritu romántico con el que había regresado de hacer el «les-a-les 2011» , sin mayor pretensión que la de ir conquistando kilómetros, curvas, pueblos y paisajes que seguro me saldrían al paso. Algo en lo que no dudé es el tipo de ruta, tendría que ser en su mayoría de montaña, ya sabéis, con muy muchas muchísimas curvitas caracoleras, así que intentaría ir enlazando cordillera tras cordillera en todo lo posible, y en consecuencia las carreteras resultarían ser secundarias, terciarias o de inferior casta y precisamente ahí es donde espero radique gran parte del encanto de mi periplo, que ya es un hecho.
La fecha fue una preciosa causalidad. Prácticamente, desde mi independencia económica, casi todos los años en estas mismas fechas decidía un viaje al extranjero, haciéndolo coincidir precisamente con mi cumpleaños, así que fue inevitable fijar la mirada en mayo y teniendo en cuenta algún festivo estrategicamente situado, resultó ser el mejor mes del año para una vez más, partir a tierras desconocidas.
Los cinco días del les-a-les los había disfrutado tanto y con tan poca cosa, que quería que esta vez fuera igual. En aquella ocasión una mochila sobre depósito con cinco mudas me había resultado más que suficiente, ¿porqué tendría que ser distinto esta vez?. No hay más que hablar!, me haría con una mochila mágica cual chistera, en la que me tendría que entrar todo lo mínimamente imprescindible, ni más ni menos, y saldría a la aventura.
Ya tenía las ideas claras, pero el chocolate aún sin espesar restaba darle a la moto un poco de autonomía y maquillarla para un viaje que tendría que ser el de mi vida. Hasta el momento claro!. Solucioné con un depósito de 20 litros que como poco me daría 400 kilómetros de autonomía; una cúpula para reducir los cansancios propios de un viento bandido; una parrilla donde alojar una ridícula mochila sin fondo; un porta herramientas que conseguí acoplar en la cacha derecha de la moto y un invento para restar tensión a la muñeca derecha, la del gas ya sabéis. Cuatro cosillas que, juntamente con una limpieza del carburador y un reglaje de válvulas, me tendrían liado todo el invierno cacharreando con la moto, pero que a dos meses de la partida quedaron totalmente solventadas. Ya tenía «meu tranganillo» «ready to everything».
Papeleo. Actualicé mi permiso de conducción, pasé itv a la moto, revisé su seguro, que también es el mío, y renové el plastiquito mágico, ya está!.
Solo tenía que llegar el día y por fin HA LLEGADO!!, y como aun no sé hasta donde aguantará mi cuerpo y mi moto, dejaré el destino del viaje en suspense para no verme defraudado. Si aún no sé donde dormiré esta noche ¿para qué ponerme metas más allá de lo estrictamente preciso?. Tengo rumbo, la meta es llegar a casa satisfecho de lo vivido.
Deseadme suerte, porque todo lo demás ya lo he resuelto yo ;).
Saludos!
PRIMER DÍA
Las nubes me despidieron ayer y hoy me recibió un sol de encanto. De estreno.
Partí a eso de las diez y media de la mañana con mas ganas de coger la moto que nunca y esas mismas ganas han hecho que fuera una jornada perfecta.
Como no podía ser de otra forma el recorrido de este día y el de los que restan lo había planificado por las aldeas y una tras otra hasta llegar a Portomarín, todas ellas conocidas de alguna que otra salida previa. De Ahí en adelante todo sería nuevo para mi y siguiendo el Camino de Santiago a la inversa llegué al Bierzo. Increíble. El Bierzo es un paraíso para los moteros, no tengo duda. Tanto el firme como la trazada de sus carreteras son para no aburrirse, así que conseguí completar unos 350 kms de ensueño, curveando sin parar. Los restantes 200, la verdad, fueron un coñazo que si no fuera por los picos de la cordillera cantábrica que no me dejaron hasta mi destino, sería para haber tirado con la moto y hacer dedo hasta casa, pero bueno, hoy tocaba hacer kms y quieras que no, las mortecinas rectas son buenas para ir sumando.
El día no estuvo exento de sorpresas… por el Bierzo, entre sus cuencas mineras, pasaban las curvas una tras otra sin darme cuenta de que no me restaba tanto de gasolina en el depósito y por un momento me vi tirado en una cuneta, en dique seco, pero por obra y gracia apareció una, después de unos 100 kms sin divisar la primera (es lo que tienen las aldeas jeje). Y no contento con la tensión vivida, el destino me deparó el primer percance del viaje, por si me pensaba que la cosa era así de fácil. Los soportes traseros de la parrilla se habían roto y así no podía continuar. Corría el innecesario riesgo de que la mochila, en una fuerte frenada se me viniera encima. ¿Os he dicho alguna vez que soy un tío con suerte?. Justo delante de la bendita gasolinera había un taller flamantemente equipado esperando por mi, así q en menos de media hora ya estaba otra vez tomando rumbo fijo.
El día fue inmejorable y me supongo por eso mismo, por mi alegría, me hizo acordar, en más de una ocasión de los que hoy no están pasando un buen momento, así que aprovecho para mandarles un fuerte abrazo a Suso y a Miguel, muy presentes durante tanto tiempo para mi solo.
Tengo muchas más cosas que contar de este primer día, pero no será posible. Estoy muerto, me falta chispa jeje… así que quedarán para una posterior reposición si es que la hay 😉
Me disculpen los gazapos, faltas y demás tropiezos, pero con el móvil y ya en el sobre, mucho más no puedo. Por cierto, ni soy fotógrafo ni lo pretendo jeje.
apertas!!
Se me pasaba. Hoy plancho en Aguilar de Campo.
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| en casa |
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| Portomarín |
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| Portomarín |
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| Samos |
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| Asturias |
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| Cuenca minera |
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| Bierzo – Asturias |
SEGUNDA JORNADA
Mi objetivo era llegar a Francia y aquí estoy, en Lourdes, rodeado de virgencitas y demás souvenirs para el turista… y yo me creía que lo del Apostol Santiago era un desfase, pues no. La Virgen de Lourdes nos gana por goleada.
El día ha sido largo, he cogido la moto a las diez de la mañana y la he soltado a las ocho de la tarde. Valles, montañas y mas valles fueron sucediéndose uno tras otro, los primeros para dejarme descansar con la moto en vertical y los segundo para entrar en calor, genial!.
Me han ido sorprendiendo muchas cosas a mi paso. Castillos del medievo y pueblos que bien podian ser contemporáneos, preciosos, idílicos, pero lo que mas me ha impresionado, como de costumbre, es la propia geografía. Mi viaje es turístico, pero paisajístico sobre todo, podía haber sido mas correcto ir parando de iglesia en iglesia, ruina o cripta, pero no, esta vez lo que toca es ver como cambia el paisaje, hablar con la gente para ir notando los acentos y poco mas. Quiero gente y paisajes hasta que me aburra y creo que hoy he conseguido ambos objetivos.
No se, estoy extasiado con tanta belleza, en serio y la habría fotografiado si no fuera en moto, os lo juro, pararía cada 500 metros y echaría una foto y así hasta acabar el día, pero la moto es lo que tiene, que precisamente no pide pausas y menos cuando el propio terreno lo retuerce todo de tal forma que detenerse sería coitus interruptus. Lo siento.
Lo mejor de lo bueno han sido, como no podía ser de otra forma, los Pirineos. Enormes, inquietantes, fríos, nada que ver con mis redondeadas montañitas de casa, a las que les pesan los años. A los pirineos no, se ven joviales, vigorosos, insultantes, pero sobre todo, sobrecogedores para un motero en solitario sobre una pequeña monocilíndrica. En ocasiones se me antojaba pedir disculpas por molestar o permiso para pasar. Impresionantes!!.
Ya no me acordaba de Francia. La última vez que pisé suelo gabacho fue con dieciocho años, cuando un amigo y yo decidimos averiguar que «carallo» pasaba en Amsterdam que todo el mundo hablaba maravillas jeje, así que al volante no nos quedó mas remedio que cruzar el país. Hoy prácticamente todo me resultaba nuevo. A su arquitectura me refiero. Que gracia sus casitas alpinas, de ventanas pequeñas y tejados verticales, que nevadas en invierno parecerán de merengue, que cucada!!. Pero muy salados ellos, los franceses, en serio. Poco después de la frontera y perdiéndome por una de sus innumerables carreteras, una manada de vacas me hicieron frenar y muy gentilmente el tío la’vara me comentó que a cien metros ya se salia de la carretera con sus colegas del vacuno. Cien metros no fueron, pero trescientos si. Que majos ellos. Eso si, me agradecieron la paciencia con una muestra de piñata sin igual. Los entiendo, a ver, si paso con mi molinillo a 100db a menos de cinco metros de una de sus tetas, se las cuajo.
Algo de lo que estoy realmente contento es de la ruta a seguir que he trazado sobre el mapa. Mi intención era escapar de lo habitual por carreteras y parece que lo estoy consiguiendo. Hoy las he pisado todas, las mas rápidas y las mas lentas, como ayer la verdad… con decir que me he escapado del país sin haberme cruzado con la primera patrulla de tráfico, pues eso.
Anécdotas muchas… carreteras cortadas por desprendimientos, perros suicidas echados sobre la calzada y cosas así, para no perder la concentración… pero la mejor, Bamby. Sí, he visto a Bamby. Pensaba sinceramente que con el ruido que mete mi moto, ver un animal de verdad sería imposible, pero me supongo que la curva facilitó mi inesperada llegada, y allí estaba la pobre, que de un salto desapareció por un desmonte que ni el Torronteras en sus mejores tiempos. Pensé que se mataba la criatura.
En cuanto a los cuidados de la moto, hoy ha tocado apretar el portamatrícula y tensar cadena, poca cosa.
Ainsh! Me queda tanto en el tintero, que algún día me arrepentiré de no haberme traído un portátil.
Os dejo, que no son horas y mañana me espera otro paseito del copón!!
Por cierto… ayer había foto denuncia, a ver si localizáis la de hoy 😉
Apertas!!
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| Una de tantas plazas. Cabredo. |
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| foto denuncia |
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| Algún sitio de los Pirineos |
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| tío l’avara |
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| por la carreteeeera |
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| Pirineos-Francia |
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| Pirineos-Francia |
LE TOUR
Me desperté en una habitación llamada NewYork, pero bien la podian haber dicho Brooklin, aunque lo extraño es que no fuera «purgatorio» o algo así… fue el único motivo pagano que pude ver en toda la ciudad. Con decir que mi hotelito en una de sus fachadas ciegas tenía pintada a la virgen asomada a un balcón, os lo digo todo. De ser devoto habría abandonado la ciudad escandalizado, pero como no lo soy, impío de mi, marché sin haber visto aparición alguna.
Hoy lo he pasado bien de verdad y cada día parece mejor que el anterior. Eso es bueno.
Estoy dividiendo las jornadas en cuatro partes, de entre cien y ciento cincuenta kms cada una. La primera con el desayuno acomodándose ha sido la más urbanita, entre Lourdes, Tarbes y demas localidades bien pobladas y recién extraídas del «Le Tour de France», tal cual; la segunda parte ha resultado ser la mas corta, ya que entre la pieza de fruta y caña de rigor de las doce y media y la comida de las dos, poco tiempo he tenido para sumar kms, pero juntamente con la tercera parte, han sido las mas divertidas. Si no pasé por la plaza mayor de ciento cincuenta localidades no pasé por ninguna (que frase hecha mas ridícula oiga!) y la verdad que la última de las etapas, que resultó ser la mas salvaje, después del café de media tarde, tampoco resultó demasiado extensa, así que hoy no creo haberme merendado mas de 450 kms. Me quedé con hambre.
Antes de partir aprecié un moderado consumo de aceite, lo habitual en mi «tranganillo» luego de mil y pico kms, así que con ansias de comerle la oreja a algún motero despistado, me propuse gorronearle un par de cc de oil al primero que me encontrara apostado delante de su casa y así fue. Le tocó la china a uno que estaba guardando su flamante bmw 800, la naked. Le entré chapurreando mi inglés de Cacheiras y él me contestó chapurreando su francés de campiña. Me preguntó «england?» constatando que en inglés no nos íbamos a entender. Pero por dios! si tengo un acento gallego que ni la mismísima Rosalía… pero bueno. El caso es que nos entendimos perfectamente. El buen hombre se acercó a su garaje, sacó su 10/40 y procedió al servicio. No me digáis de donde lo saqué, pero cuando luego de echarme medio cc de aceite en el motor hizo ademán de parar, le mandé un «an petit plu» y funcionó!! me sirvió medio cc más. Ni estoy seguro que sea en francés lo que dije, pero como su juego de muñeca fue tan inmediatamente natural, supuse que sí. De donde extraje ese resquicio de seudo franchute aún no lo sé, pero me supongo será de ese archivo encriptado que todos tenemos en nuestro cerebro, que en ocasiones nos hace un guiño. La cosa es que salió tan natural que hasta yo me sorprendí, y os lo cuento, que carallo!. La parrafada no quedó ahí, me preguntó a donde me dirigía, le comenté por donde quería ir mostrándole el mapa del móvil y tajantemente me respondió que por ahí mala carretera y que se yo…, constatando está vez, que efectivamente esa era la carretera por la que quería ir, la mala, cual si no? jeje, por las aldeas!. Y así fue por donde me encontré con ciento y la virgen plazas (otra expresión que no encajo tu!).
El siguiente contacto con el gabachus erectus fue en la comida, con la familia que regentaba la «trattoria». Fiasco!. Ella portuguesa, él andaluz y el resto de familia a saber, pero francés ninguno. Nos echamos un buen rato de chachara, hablando de nada. La siguiente víctima fue una impresionante chavala de metro ochenta, peliroja de ojos azules a la que pregunté por una gasolinera (no abundan por los puebluchos… las gasolineras digo) quien a pesar de entender perfectamente lo que le decía no conjugaba ni «mu» en inglés, pero me explicó perfectamente por donde ir. Sin querer se lo agradecí con un «thank you… for your eyes», así que se subió a su coche y me condujo directo a la gasolinera dejándome en el propio surtidor y despidiéndose con piñata que ya quisiera el de la’vara. Parece que hoy el encriptado tenía el día.
Por último, en el hotel que me aloja, una vez mas pisoteando el idioma de Shakespeare me las vi y desee con los dueños, hasta que se me escapó un gazapo en castellano y resultó que el tío había nacido en Córdoba. Toma ya!, hasta tapa me puso… luego de pedírsela claro.
De las carreteras hay tanto que contar que resulta imposible describir nada. En casi 500 kms de ruta os podéis imaginar. De todo, pero sobre todo hoy, de las mas ínfimas, de las que ni pintura tienen. Como siga así mas pronto que tarde me tendré que pasar por el zapatero si no quiero llegar a casa en chanclas.
Por cierto, alguien me puede decir que hace un radar en una carretera cuyos arcenes están pensados para pasto de las vacas? pues si, allí estaba rumiando el muy jodio. A ver que pasa.
Os dije que soy un tío con suerte? pues hoy después de una jornada que te torras, me pillaron las primeras gotas de una tormenta justo delante de mi hotel favorito jeje… a ver mañana…
Fotos. Es mi tarea pendiente. Hoy era todo tan grande que! que haces? le echas la foto a un poste del tendido para que salga favorecido con semejante vergel detrás?. No se, no es lo mío. En Galicia es mas fácl, es todo mas pequeño. De donde nosotros sacamos cuatro riachuelos, siete prados y dos soutos, éstos franceses no tienen ni p’a media colina.
Veña! jaaaasssss!!
QUERIDO DIARIO…
… estoy enamorada. Los Alpes.
Cruzar los Alpes no es como pasar por los Ancares saliendo de Galicia, no (yo es que soy de pueblo y claro…), ni chuparte la caravana playera de un domingo, tampoco. Es mas bien como la actualización catastral de una casa. Eterna. Solo que en vez de estar de ventanilla en ventanilla estás de universo en universo, pero por lo demás es igual, cuando piensas que ya has acabado no has hecho mas que empezar.
Yo soy el mismo que se acobardó ante los Pirineos, pues esta vez casi entro en depresión, en serio, he sentido como una punzada de ansiedad, no se. Pero la verdad, creo que fue por haber empezado con mal pie:
La mañana fue de fábula, parecía que estaba rodando por la mismísima Toscana. Las casonas con sus arbolitos, los prados, los viñedos, era todo tal cual la recuerdo… transcurría el día con total normalidad,, como las anteriores jornadas, con mejores carreteras que las de ayer, pero sin echar cohetes, de las que a mi me gustan vamos!, solo que estas tenían pintadas las líneas exteriores, la central p’a que!?.
Todo comenzó a la altura de Pont Saint, y luego de pasar por la impresionante universidad del vino, entré en el valle del fuckin Céfiro. El viento soplaba con tal intensidad que querer apurar mas de 70 km/h era totalmente suicida. Pensaba que se trataba de algo inusual, pero con el cielo despejado y buena temperatura, no lo entendía. Poco a poco fui siendo consciente de que las propias cepas de vino mostraban una misma inclinación, y los árboles y hasta las construcciones parecían rendidas a merced del viento. No lo podía creer, aquello era así, ese viento formaba parte del propio paisaje… y las montañas del horizonte en vez de acercarse parecían estar cada vez mas lejos. Todo es así por la Francia que he rodado, o casi todo, inmemso. Llegué a un pueblo, Bollene, en el que decidí, como los otros días, encontrar una wifi para saber de la familia y ellos supieran de mi. Misión imposible. Había llegado al pueblo poco menos que jugándome el tipo y tenia que volver a arrancar. Pues resultó que el pueblucho sin wifi es un oasis en aquel infierno huracanado, así que otra vez me comí unas sacudidas inmerecidas. ¡¡Ya puede salir oxigenado el vino ese!!. Acabó el infierno, encontré la wifi prometida y comí. Luego me puse con la cadena de la moto, que me tiene mosca. Parece que se está comiendo los dientes del plato a bocados y creo que es por no haber centrado del todo bien la rueda, no se… El caso es que encaré la cordillera Alpina con mal cuerpo, pero al poco rato se me había pasado. Empezaron a salir motos de debajo de las piedras. Estaba claro!!, había llegado a territorio comanche y en cuanto me aseguré que en el tren trasero todo estaba o.k., empecé a disfrutar, que es a lo que he venido.
Ese solo fue el comienzo. Lo que en el mapa aparece como un parque nacional, ya son los Alpes y cuando los pasas, otros alpes te esperan, y cuando ya crees que estas en el techo del mundo, hay mas y mas alpes, y así unos 250 kms, que se dice pronto. Pues bien, estoy durmiendo en Susa y aún no he cruzado los Alpes, me restarán unos 30 kms. El caso es que a pesar de todo, al final me han enamorado y creo que mañana me invitarán al baile… Pero eso os lo cuento mañana 😉
Hoy he atravesado una de esas cortinas de agua que se divisan a lo lejos. Entre los 1200 y 1700 metros de altitud, eran bastantes las que acechaban, pero ya digo que solo fue una la agraciada con mi presencia. Tambien os digo que para lo que fue bien se podia haber reservado, porque llover y no mojar, es tontería, en dos minutos hasta los guantes de verano estaban secos.
Por cierto, que gusto hacerse 2000 kms y poder pedir las cosas por su nombre. una BIRRA!!
CONFIRMADO!
Ya es oficial. Soy ex-tío con suerte.
A pesar de haber amanecido con un radiante sol de primavera, el día fue nefasto.
La primera cita romántica con los Alpes resultó fatal. Tenia ante mi el trazado mas retorcido del continente. Se trata de una pendiente del trope mil por ciento, con curvas que se cierran tanto que dibujan ochos, que comienza a 500 metros de altitud para acabando a 1300 en poco más de cinco kms y habría sido emocionante si no fuera por las hojas, cortezas y desprendimientos que la propia montaña deposita sobre lo que es suyo, y que nadie limpia claro!. Así que el ascenso resultó bastante complicado, pero factible. Mi intención era la de seguir hasta enlazar con una general que pasa al otro lado de la montaña, pero al llegar a los 1300 metros de altitud, el asfalto desaparece para dar paso a una pista forestal. En cualquier otra circunstancia habría continuado, pero aquí, en solitario y por una pista que bien puede ascender hasta los mismísimos cielos no, no es necesario. Así que media vuelta. El descenso os lo podéis imaginar. En primera y con mucho cuidado. A ver, subiendo se te escapa la trasera y ya se encontrará, pero en bajada, un despiste acompañado de un excesivo par de apriete al freno delantero y me veo buscando «cogumelos». Bien, lo que se dice bien, no lo pasé, fueron 50 minutos tensos, así que al poco me decanté por una autopista en la que me estafaron 5,50 € por quince kms.
Hasta media tarde pasé el día mas aburrido de lo que llevo de viaje. El norte de Italia, salvando los Alpes, se lo podían haber ahorrado. Sabía que la de hoy sería una etapa enlace para afrontar mañana la especial, pero para rodar con tráfico, en un entorno poco agraciado y por carreteras generales, nunca estoy sificientemente mentalizado.
Hoy también perdí un tiempo precioso buscando wifi, pero la verdad que saber de la familia me compensa mucho.
Sobre las cinco de la tarde la cosa se empezó a animar, el cielo comenzó a ponerme caras raras y no siendo habitual en él, me supuse que la cosa, esta vez, iba en serio. Me sopló con ganas en dos ocasiones, me dejó cuatro gotas en la pantalla del casco para darme tiempo de emparapetarme y ya! sin piedad!. Me cayó la del pulpo, descargando sobre mi todo lo que se había reservado estos días, con aparato eléctrico y percusión, pero como el tráfico era lento (mira tu que suerte) y el viento ya amainara, me resigné y continué bajo la lluvia. Cuando cesó, paré, escurrí los calcetines y me hice 70 kms más hasta que de una vez por todas decidió que ese motero, de ahí no pasaba.
Hay cosas que suceden todos los días, pero que si no estás ahí para verlas o no miras en el preciso momento, es como si nunca hubieran pasado. Yo además de estar ahí, tenía depositados los veinticinco sentidos en lo que sucedía a mi alrededor. Si el viaje fuera en coche me habría importado bien poco si llueve aquí o más allá, pero en moto es distinto, tú formas parte de tu entorno y lo que suceda en éste te influye de tal modo que en ocasiones pensarlo friamente da miedo. Pero hasta eso engancha, o a mi me pasa.
Tenia ante mi dos tormentas descargando su furia y entre ambas, hacia donde yo me dirigía, un claro en el que había depositado toda mi esperanza. Sucedió en un momento, lo estaba viendo y no pude reaccionar, en pocos segundos ambas tormentas se hicieron una, que primero sacudió con una manta de granizo y luego con todo lo demás. Yo y algunos coches nos abrigamos bajo un puente, asustados. El estruendo fue desolador. Los coches se resistían a continuar y yo allí, jugando al escondite entre dos columnas.
Cuando se alejó la tormenta, que no la lluvia, arranqué y a unos 1000 metros ya estaba preguntando por una habitación single.
Bueno, seamos positivos, y como le dijo el maestro Morente a su hija: «no te quedes con lo malo. Quédate con todo!», y así lo hago. Gracias maestro!.
Mañana tengo que tomar una decisión «importante». Ya os contaré.
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| entre dos columnas |
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| más acojonados como yo |
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| la carretera maldita |
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| desde la carretera maldita |
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| serpenteo de infarto y descenso de muerte |
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| Alpes |
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| más carretera |
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y más, pero no mejor
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HE VUELTO A NACER
Hace dos días que no me pongo de pie sobre los estribos y hoy no hice el cristo porque me mato.
Había que decidir si hacerme la especial por los Alpes o dejarlo para el regreso. Me costó tanto la decisión como despedirme de la familia. Bueno, tanto no, pero después de hora y media empecinado a encarar la cordillera pasara lo que pasara, paré, me tomé un café y sopesé las opciones. Hacerme los Dolomitas y las Tres Cumbres a pesar de las posibles tormentas o pirarme lo mas lejos que pudiera. Me piré.
Slovenia.
Llegué después de darle esquinazo a una tormenta y rendirme ante otra.
Los niños vienen de París y las tormentas de Italia, os lo aseguro.
En Gorizia Frontera -Italia- me escondí de la tromba en una gasolinera plurilingüe, donde cada uno que entraba me hacía alarde de los idiomas que sabía como si yo los tuviera que entender todos, pero fue con uno de ellos con el que mejor conjugué, con el más fumado. A ese poco le importaba lo que hablara o dejara de hablara, él estaba dispuesto a rajar de lo que fuera, así que pasó a ser mi wikipedia de tormenta. Le saqué más información que al google, y de ahí marché conocedor de todos los entresijos del que para mi, es el país por excelencia.
Mi ruta comenzó remontando un río que hace frontera con Italia. Sus gargantas, sus remansos, sus torrentes y todo su entorno me hizo saber que la decisión que había tomado era la correcta. Luego llegaron los bosques, las cumbres y los prados. Cualquier rincón al que dirigiera la mirada reafirmaba mi decisión. Hoy no sé si algún día podré rodar por los Alpes que quería, pero sinceramente, me da igual.
Nada es de verdad, me decía. Es imposible que esto exista y no sea «trending tipic» porque si es cierto el paraíso, estoy rodando sobre sus entrañas.
Nada de lo que pueda narrar haría justicia, es imposible. O no. Poneos en situación y pensad en el rincón natural que más os pone, el mas salvaje, el mas virgen o el que sencillamente más os guste. Ahora haced de él un país. Así es Slovenia, mi tierra prometida.
Sus carreteras son para echarse a llorar. Perfectas. Las rectas son artículo de lujo y entre medias, ríos, aldeas, puentes colgantes, pero sobre todo armonía, vida y sosiego. Si la reencarnación es posible, que así sea, pero en Slovenia.
Además de todo ésto sus encantos superan lo estrictamente visual para hacerse paso en lo personal. Sus gentes son su vivo retrato.
Cuando por fin conseguí habitación al precio que estaba dispuesto a pagar y me acomodé, bajé al bar, le tomé una, me hice amigo del pueblo entero y acabamos todos de farra. El que no sabia inglés de Cacheiras lo sabía de jonolulú y el que no lo sabía pues mejor, bebía más. Así que mañana por la mañana tengo una quedada con un mecánico para revisarme la moto y un café con un par de colegas, que os parece?
Hoy no he podido sacar muchas fotos por culpa del espasmo cerebral que he sufrido, pero a ver si mañana consigo recrear lo imposible.
See you tomorrow!!
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| buenísima gente! |
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| el paraiso |
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| el paraiso |
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| más paraiso |
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| la peor de sus carreteras |
ENTRE FRONTERAS
A las ocho en punto de la mañana tenia al mecánico en la puerta de la habita. Un tío salado y motero hasta las trancas. Llegó en un polito tuning que metía «medo», pero eso no es lo importante. Me llevó a su casa donde tiene un taller equipado para arreglarse cualquiera de sus ocho motos, si ocho. Dos R6, a falta de una, una choped, como dijo él, y el resto entre clásicas y de ir a por el pan; un camión para cargar bosques enteros, dos tractores y a su hermano, que buena falta le hacía una reparación de urgencia. Su madre empeñada en que desayunara, el padre en que viera la reforma y el hermano en llevarme a dar una vuelta en el polito de 200 cv. Acepté el desayuno y la visita a la obra, pero decliné el paseito tuning por simple amor a la vida. Me llegó con ver como conducía el hermano cuerdo como para subirme con el tarao.
Me hizo el cambio de aceite en el mismo tiempo que yo desmonto el filtro y luego se puso con la rueda trasera. Le habia contado y mostrado como estaban los dientes del plato y me dijo (al igual que mi amigo y motero Miguel) que podía ser de distintas cosas, pero que él me la dejaría como si fuera su propia moto. Desmontó la rueda, la compensó, engrasó el eje y me reparó uno de los tornillos que centra la rueda, que estaba completamente soldado al basculante. Agarró de soplete, me puso el conjunto a vivir y con aceites, líquidos y demás consiguió extraerlo. Engrasó la tornillería de ambos lados, me revisó hasta la partida de nacimiento y dos horas mas tarde estaba marchando de allí con la moto nikelada.
El móvil me lo había dejado en la habita, así que le pedí prestado el suyo para hacer un par de fotos e inmortalizar el momento. Luego se acercó conmigo a la pensión y me las pasó por wifi. Slovenia is diferent.
Ya en ruta decidí que no podía marchar del país sin conocer sus bosques, así que me hice un pequeño off-road de unos diez kms. Descubrí que hasta la tala la tienen milimetrada los tíos estos. Un poquito de aquí y otro poquito de allí y aquí no ha pasado nada. Delicioso paseo, sin duda. Al poco rato, ya sobre asfalto y sin darme cuenta, había llegado a la frontera con Croacia, donde una señorita con los pies sobre la mesa y las manos en la nuca me pidió la documentación y antes de que se la mostrara, con un delicado gesto de cejas y dejando caer la cabeza en la dirección a tomar, me dejó marchar.
Mi inminente destino en Croacia era karlova, llegué sin pena ni gloria. La verdad que tener de vecino a Slovenia tienen que ser una importante faena, pero bueno. La cosa es que pregunté a una chica por un banco donde cambiar un par de euros y casi me acompaña. Luego del trámite monetario localicé un bar donde tomarme la vida con tranquilidad, pregunté por wifi a la camarera que al segundo y después de darme el correspondiente «welcome» me presentó al chico de la wifi. Lo primero que hizo fue sentarse enfrente y luego de darme la clave se me puso a charlar como si estuviera en deuda conmigo. Resultó que tenía una amiga gallega, de Portonovo, me mostró sus fotos favoritas me preguntó por mi viaje, me hablo de los suyos y de sus futuros proyectos, me preguntó por mis necesidades básicas, por si alguna de ellas no estuviese al día y me dejó pasmado. A ver, si no quería ligar conmigo, ni mi dinero, ni mi cerveza, lo que quería era ser amable. A co jo nan te. Con el resto de «welcomers» que me encontré al paso, igual. Amabilisérrimos. Ahora!, lo que vi de su país, «so sorry» pero no, así no se hace. Con lo bonito que lo podían tener, pues no, hicieron del ladrillo común ladrillo visto como si no se notara. Pero bueno, esperaremos a ver su costa antes de soltar la guillotina.
Aburrido de rodar por población infinita a ambos lados de la carretera decidí pasarme a Bosnia. Que es lo mismo que cuando pasábamos a Portugal a por toallas con nuestra añorada peseta. Una cola que te cagas. Por suerte, el croata del coche que me sucedía tenía ganas de darle al pico y nos pasamos así una horita poniéndonos al tanto de nuestras vidas como si hiciera años de la última vez. No se si lo dije. A-co-jo-nan-te.
Ya me había avisado mi mejor amigo croata que en Bosnia si quería hablar inglés mejor que lo hiciera con las paredes y así lo pude constatar en cuanto quise cambiar euros por moneda local; en cuanto quise comer algo; en cuanto quise que un chaval me aguantara la moto para poder engrasar la cadena… Hacen bien, que carallo!. Eso si, te sacan el papelito y te apuntan el precio para evitar confusiones. Perfecto. Y ya está. Paré en el primer hotel que vi, que resultó ser de cuatro estrellas y sin bajarme de la moto le pregunté al botones que a cuanto salía la habita, para empezar a tantear el país, y me dijo que 27 euros. Y aquí estoy, en el comedor con un camarero majísimo haciéndome la rosca y escuchando Roxette. Buen comienzo el de Bosnia. Mañana espero conocer sus Balcanes y a ver que pasa.
Las fotos son de Slovenia casi todas, menos una ladrillada y alguna más. Bendito istagram, como disimula!
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| impenetrable |
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| off de principiante |
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| precioso valle en pleno off |
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| con la clásica del mecánico |
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| mi mecánico favorito |
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| la poderosa!! |
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| ladrillada del norte de Croacia |
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| preciosa granja en el norte de Croacia |
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| meu tranganillo al pie de un lago, antes de la frontera con Bosnia i H. |
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| recién acabado el off, cerca de la frontera con Croacia |
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| típica aldea Slovena |
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| la guerra |
DE MINARETES
Hoy ha sido un día completo donde los haya. Arranqué del hotel, encaré la general y me di cuenta de que eso no era lo pactado. Otra vez de poblado en poblado sin descansos no, gracias!, así que escogí la alternativa que no aparece si no haciendo varios «zoom» al visor de la aplicación y me retiré por las aldeas de mi corazón. Sin tráfico, sin casas a ambos lados de la carretera, sin policía (que no veas como está Bosnia de azulones), sin rectas.. pero con cabras y ovejas moviendo sus caderas por los arcenes, vacas ociosas con el tren trasero sobre la calzada y caballos a la vuelta de cualquier esquina… y a quién le importa que me salten a la rueda, a nadie, y además, desprendimientos. P’a no aburrirse vamos!. Así que me pasé la mañana salvando obstáculos, pero feliz de estar atravesando los Balcanes por donde más le gusta a mi potrillo y la verdad, que a excepción de las «cacharelas» de basura que surgen a cada poco, surcar lo más íntimo de este país me está resultado realmente especial. Me parece totalmente auténtico, austero y sincero. Si las capitales nunca me han parecido fiel reflejo de ningún país, las carreteras generales de Croacia y Bosnia, tampoco, nada que ver. En éstas se agolpan las casas una tras otra uniendo pueblo con pueblo conformando uno solo de ciudad en ciudad, e infestadas de camiones y demás tirano-saurios.
Apareció mi primer minarete, mi primer cementerio musulmán y mis primeras impresiones reales. Bosnia es acogedora en cuanto a su geografía, pero algo fría en lo que respecta a sus gentes, sin resultar desagradables ni mucho menos eh! solo que a Bosnia con Croacia le pasa lo que a Croacia con Slovenia, que es una guarrada tenerla de vecina. Las comparaciones son odiosas, también lo sé. (si alguien me sigue, mi enhorabuena).
Al rato otro minarete y luego otro, con sus respectivas mezquitas, lógicamente, y más y más cementerios, y todos justo ahí, a pie de carretera y bien sencillos, nada de mausoleos ni n’a.
Luego llegaron los desprendimientos y las patrullas de limpieza retirando piedras y barriendo restos y en lo más alto, antes del trepidante descenso, las casitas perfectamente diseñadas para no acumular excesos de nieve en sus tejados, como las de los Pirineos o los Alpes, muy parecidas entre si la verdad. Normal!.
Cuando acabé el tramo restaban 50 kms para Sarajevo y con las ganas que le tenia a esta ciudad, me pasé a la autopista y en poco mas de una hora ya estaba instalado en un «hostel». Ducha y de turisteo.
Sarajevo.
Mis ganas con esta ciudad y no con otras por las que he pasado de largo son fundadas. Para mi Bosnia es igual a guerra. La recuerdo, la vi en la tele, y Sarajevo con Mostar fueron de las localidades mas sonadas, había que verlo y además el follón intercultural y religioso que tienen montado, me interesaba muchísimo, por simple curiosidad de occidental paleto, sin más.
Me salí del hostel corriendo para llegar al «free tour» de las cuatro y media y me vi el centro en casi dos horitas. El guía genial, muy dicharachero, pero con tanta historia, anécdota y un millón de datos, como se suele decir, de la misa la media… Wikipedia al canto. Lo que saqué en claro es que esta ciudad ha sufrido a lo largo de los tiempos como pocas, pero hoy es una preciosidad intercultural y amiga del turista.
Aún perduran restos visibles de su guerra mas reciente, pero solo los pude encontrar en los edificios de las afueras, cargados de metralla o proyectiles o que se yo.
Luego del tour me senté en una terraza y me hice coleguilla de un Dominicano, un Italiano y un Mallorquín (todos viajando en solitario) y nos fuimos de birras, así que ya digo, un día completito de verdad. Pero estoy muerto y el fuckin móvil acaba conmigo.
Por cierto, por las aldeas me encontré la primera moto con tresillo que vi en mi vida, y unas Puch que daba pena verlas.
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| el agua sagrada musulmana |
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| Balcanes |
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| devoción |
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| más típical Bonian imposible |
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| famoso ajedrez en Sarajevo, que risas!! |
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| las construcciones de las cumbres |
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| Sarajevo |
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| uno de tantos |
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| limpieza sagrada |
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| un minarete de tantos |
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| austeridad musulmana |
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| Sarajevo |
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| Cementerio Otomano |
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| Sarajevo |
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| Sarajevo |
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| Pobre Puch |
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| la plaza de Sarajevo |
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| moto con tresillo |
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| muy buena gente y en solitario como yo |
PINCELADA DE CALOR
Hoy las carreteras nacionales Bosnias me han dado un «Zas! en toda la boca». Solo fueron 350 kms, pero de los que disfruto a cada metro. A estas alturas dudo que nadie desconozca mis gustos, así que omitiré palabrería.
Llegué a Mostar en cuanto pude con ganas de verlo todo, pero lo primero que me encontré fue un niño de apenas cuatro años llorando en una acera, tendido, y con un cartoncillo para que la gente le dejara dinero. Me dieron ganas de atarme goma dos a la cintura y entrar en la primera comisaria para hacérselo saber. Estaba allí, a la vista de cualquiera, de las autoridades también. Que mierda pasa en este mundo?
La cosa comenzó mal la verdad, pero fue mejorando hasta el infinito, con altibajos, pero mejorando. Llegué al famoso puente de Mostar, el reconstruido por naciones unidas y mas concretamente por España. Vi los saltos desde su cúspide al río «trailará» (mis disculpas, estoy en el único bar de Kotor sin wifi), me paseé por sus perfectamente labradas callejuelas, que no son mas de cuatro, y me escapé de ese infierno, que no es mas que un decorado. Apenas dos calles más arriba aparece la cruda realidad, la que no es dulce de ver. Mires donde mires ves las cicatrices, las heridas sin curar. Restos de la guerra que a naciones unidas poco le ha importado. Lo imprescindible era la foto, como de costumbre.
Marchaba del pueblo que creo es la cara y la cruz apenas distantes por un par de calles, de lo que es Bosnia, no sin antes pararme a comprar el único recuerdo que pensaba adquirir de este viaje y un detalle para mi hijo, minúsculo a poder ser, por la falta de espacio. En todos los sitios hay lo mismo, más o menos, así que le dije a la chica de cualquier de ellos, que quería encontrar algo para un niño pequeño, que me dijera lo que tenía (a mi si me lo dan hecho mejor…) y buscando algo me preguntó si era español y respondí lo propio. No sé cómo pero acabamos hablando de todo lo sucedido en Bosnia. Me contó que ella lo vivió con ocho años y que aún la atormentaba. Me dijo que deberíamos estar orgullosos de lo que España hizo por ellos después de la guerra pero lo pobres que fueran los cascos azules permitiendo la masacre de «srevenitsca» o como se diga. Ella musulmana por cierto, encantadora, Ajla. Hablamos de la reconstrucción de apenas algunas cosas y de todo lo que queda por hacer que ya nunca se hará.Nos despedimos, me cogió por el brazo y me entregó una pipa como obsequio. Tres euros fue lo que me gasté ahí.
Sin duda el mejor momento del viaje. Cuando veinte minutos de conversación hacen sombra a los Pirineos, Alpes y Eslovenias, te das cuenta que la gente vale más que cualquier viaje en moto, que cualquier experiencia vivida con lo inerte. Cuando llegué a Mostar lloviznaba, cuando marché seguía cayendo agua, bendita.
A los pocos kms paré en un pueblo de verdad, un coche paró conmigo para saber de mi y nos echamos unas risas. Todo el pueblo estaba por la calle esperando mi llegada con una sonrisa en la boca cada vez que me toqueteaba la visera del casco para saludar. Me costó dios y ayuda sacar unas fotos. No quería retratar sus miserias en su presencia, pero conseguí callejear por entre sus edificios precariamente parcheados para poder inmortalizarlos. Allí vivía la misma gente que en su día sufrió la guerra en sus propias carnes, como milicianos o como refugiados de la misma. Señoras colgando la colada en el mismo balcón derrotado por un mortero o señores fumando en la ventana acribillada por las ráfagas. Niños en bici desconocedores de lo sufrido por sus padres… demoledor. Marché pensando en lo que pudieron haber pasado, sin hacerme a la idea ni de lejos, de lo que seguro fue.
Las montañas me dejaron respirar aire puro el resto del viaje.
La frontera con Montenegro está emplazada, ni mas ni menos que a 1000 metros de altitud que hay que remontar desde los 200 y luego, una vez superado el control aduanero, descender en apenas 50 kms hasta kotor.
Nada que decir de la ría de kotor, hay que verlo para creerlo y una vez creido hay que subir al mirador de «vaite ti a saber», al que no llegué. Me quedé donde acaba lo bueno moterilmente hablando. El mirador estaba nevado, se veía desde abajo, creo que aparece en alguna foto, pero llegué hasta donde las nubes me dejaron.
Me salí del hostel, que está centricamente situado dentro de la ciudad fortificada, en cuanto colgué la colada en mi propio cordel y con mis propias pinzas y cené donde había wifi para poder hacer conferencia con mujer e hijo. Si me veis en la terraza del restaurante haciéndole carantoñas a mi hijo con la vídeo-llamada, os partís el culo como el resto del tendido.
Mi siguiente objetivo era escapar del infestado kotor para turistas como yo, para… encontrar montenegrinos, y los encontré, no sin antes desmenuzar el pequeño pero entramado casco antigüo y amurallado de la ciudad. El resto es historia. Buena gente los montenegrinos, muy amigos de la cerveza y el vino.
Me piro para cama que mañana más, pero no mejor. Distinto, como cada día.
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| suicida desde el puente de Mostar |
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| edificio derrotado por la guerra en un pueblo anónimo de Bosnia i H. |
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| el regalo de Ajla |
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| otro edificio del mismo pueblo |
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| miel in situ |
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| y otro más |
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| iglesia con la fachada acrivillada |
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| precioso valle al sur de Bosnia i H. |
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| ascenso a la frontera con Montenegro |
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| uno de tantos molinos para riego de los campos |
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| entre Sarajevo y Mostar |
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| Balcanes entre Sarajevo y Mostar |
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| Mirador nevado sobre el mar. Kotor. |
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| «fiordos» kotor. |
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| bajando a la bahía de Kotor |
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| bahía de Kotor |
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| Puente de Mostar |
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| La realidad de Mostar |
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| kotor |
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| Mostar |
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| bahía de kotor |
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| decorado desde el puente de Mostar |
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| desde el puente de Mostar |
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| jamado a punto de tirarse |
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| la montaña sobre Kotor |
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| decorado de Mostar |
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| la realidad de Mostar |
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| Kotor |
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| Muralla por la montaña. Kotor |
VELO ADRIÁTICO
Amaneció lloviendo muchísimo, así que me resigné haciendo tiempo con nada. Un poco de charla con el chaval que regenta el hostel, pongo musiquita, me bajo a desayunar y lo que quieren es que cene con tanta tortilla, sandwich y demás, así que le pido tarta con el capuchino para espasmo de la camarera y listo. Luego miro la ruta que tengo pensado hacer, y cuando amaina, lo siento mucho por mis compañeros marmotas de cuarto, pero me tengo que ir, y cuando un motero errante marcha, la monta cual elefante en cacharrería con tanto complemento que arrastra tras de si. Que se le va hacer. Lo siento chicos, haber fumado menos 😉
Llegué a Dubrovnik más mirando al cielo que disfrutando de la costa adriática, pero finalmente seco. Fue llegar a dicha urbe y abrir el día completamente, como si fuera conocedor de todo con lo que tenía que cargar. Mejor que se hubiera quedado estrellado de nubes como antes, pero bueno, enganché la chupa a la mochila con los mismos anclajes que amarro la mochila a la moto y fuera, toca turisteo mochilero. De haber encontrado un hostel lo habría dejado todo en una taquilla, pero en Dubrovnik ni hostel ni nada. No es mas que un chupacuartos para el turista melón. Paga para subir a la muralla, paga para paseo chalanero por la orilla, paga por el funicular, paga por cualquier cosa que te imagines, pero paga. Yo creo que Dubrovnik lo reconstruyeron las touroperadoras a pesar de lo que dicen los libros. Si no había siete cruceros apiñados hoy allí, que mañana me llueva todo el día. Y venga colas de guiris por aquí y venga por allá. Eso si, bonito un rato, pero solo un rato, así que luego de comerme unas empanadillas árabes en la escalinata de una iglesia católica y patearme el casco antigua por todas partes, marché de allí con más ganas de moto que nunca. Estos sitios están bien, solo que marchas igual que llegas, pero con mas fotos y a mi lo que me gusta son los sitios con vida propia y esta ciudad tiene la misma vida propia que Kotor, Venecia o Brujas, la misma.
Hasta las seis y media de la tarde seguí surcando entre acantilados, golfos, cabos y bahías y siempre con alguna o muchas islas a la vista, una maravilla de paisajes, aunque me esperaba algo más, no sé. Durante casi todo el paseo hasta llegar a Split, las islas que acompañan son enormes, tan grandes que da la sensación de ría y no de mar, que ya ves, pero prefería que fuera algo más salpicado de peñascos e illotes (como si estas cosas fueran a la carta), pero no, en serio, precioso, de verdad, aunque mi mirada se apartara más a favor de las montañas que contra el mar.
Las montañas omnipresentes de la costa adriática son algo incalculable, inabarcable, grandérrimo, brillante y en ocasiones perturbador, como si en cualquier momento decidieran precipitarse al mar sin miramientos. Así que después de 300 kms de costa, decidí abrir el paquetito y ver lo que había dentro. Me piré por las aldeas. Solo que no hay muchas. Ni aldeas ni nada, en 200 kms encontré dos tristes pueblos y poco mas, además de unas hermosísimas postales, pero rápidas como eran las carreteras y para mi solito, en poco tiempo tenía hechos otros 200 kms.
Ya fuera de mi hora habitual para buscar cobijo y sin pueblos a menos de cien kms, paré en un restaurante de arcén y me dijeron que allí no había ni hoteles ni nada, pero que me buscarían donde dormir. Me comí una sopita calentita y luego un plato típico de lomo de cerdo encintado con beicon y una salsa deliciosa. Se personó un fulano dispuesto a alojarme en su casa y aquí estoy. El me habla alemán y yo inglés, y la cosa marcha.
Entre mañana y pasado seguramente tenga que tomar alguna decisión «importante», así que le pido a todos los druidas que sepan de mi, que invoquen al dios sol. Gracias!!
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| «meu tranganillo» en el Adriático |
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| Muralla de Dubrovnick |
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| precioso pueblo a orillas del Adriático |
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| más muralla |
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| pequeños lagos mientras esperaba por un semáforo de obra |
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| donde vive la gente en Dubrovnik |
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| pueblo engullido por los Balcanes a orillas del Adriático |
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| sí hay vida en Dubrovnik |
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| el turista melón |
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| la valencia croata |
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| Dubrovnik |
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| más Dubrovnik |
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| y más |
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| y más |
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| y máaaass |
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| por escaleras que no sea |
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| que no? |
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| las montañas a las que no quito ojo |
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| pero sobre todo, acantilados y mis montañas |
INTERLAGOS
Tengo la mala costumbre de dormir a oscuras, pero solo ayer, en la casa del buen hombre, había persianas, así que conseguí dormir ocho horas del tirón. Desperté fuerte como roble gallego, proponiéndome arribar a Italia y lo conseguí.
Hoy divido el día en tres partes. La primera de ellas, el hermosísimo noroeste Croata, que siendo limítrofe con Slovenia, parece habérsele pegado algo, así que los primeros 250 kms del día fueron un regalo para los sentidos. No tardé mas que media hora en divisar el primero de los lagos de esta extensa jornada y media hora después empezaron a sucederse carteles ofertando alojamiento, en medio de la nada, que parecían estar cachondeándose de mi retorcida fortuna la noche pasada, desconocedores que fue la que mejor sueño concilié. Estaba en el parque nacional de «Plitvicka jecera» (no os lo perdáis en google). Aparqué la moto lo más cerca que pude de los lagos, me eché el petate a hombros y me obsequié con el paseo matutino más increible de mi vida. Unos ancianos que pasearon conmigo unos metros no dejaban de repetir «unbelieaveble» una y otra vez, y yo con ellos. Son de cine, bueno, es de cine, que solo pude ver uno. El paseo en el chucuchú para turistas duraba tres horas y no podía, así que vi un poco y el resto me lo imaginé. Al llegar a la moto decidí que todos los lagos no los vería, pero sí el resto del parque, así que me idee un pequeño recorrido por su entorno para poder disfrutar del otro parque, el que no se vende, y así fue. Los siguientes cuarenta minutos serían por entre unos bosques densos, espesos, impenetrables, en los que el día y la noche se intercalan con lagos y pequeñas localidades. Ah claro! pensé, si esto es como Slovenia y lo hicieron parque natural, Slovenia en si misma debiera serlo. (soy pesado lo sé, pero es lo que hay, el blog es mío e incido donde me peta jeje.)
La segunda parte del día fue un trámite insoportable entre fronteras varias y demás desgastes para el motero, rectas, camiones, carreteras en obras… hasta que por fin, a lo lejos, divisé la pared de piedra más demoledora que vi en mi vida. Los Alpes, pero esta vez bien visibles, con apenas algunas nubes esponjosas sobre sus cumbres, blancas y amigables. Entré en un estado de euforia sin igual. Estaba emocionado y hoy tenía que ser el día.
Tercera parte. Llegué a Maniago y paré en la primera gasolinera, bajé de un salto de la moto y me apresuré a la cafetería a preguntar por el tiempo de «domani». Sol, me dijo una diosa a la que casi abrazo de la emoción. Segura? le dige como si fuera el motero mas gilipollas de la faz. Si si segura, me dijo con ganas de risa. Arramqué la moto y me propuse llegar lo más lejos que pudiera, pero un mal cálculo de baterías me habían dejado sin cámara de fotos y sin mis mapas, que conforman un mismo y único electrodoméstico, mi móvil. Pero aún así tuve tiempo de hacer un par de fotos y boca de lo que seguro será mañana. Otro lago, picos en lo alto, paredes hasta el infinito, pueblos encaramados recién dibujados sobre un peñasco y otras tantas calamidades para mi cerebro que ya maltrecho de tantas maravillas, se resiste a procesar.
Luego quedé con unos coleguillas a los que había preguntado por alojamiento, y además de mostrarme éste me mostraron todos los bares del pueblo, para que no marchara desconocedor de nada… y que se yo que nadie sepa. Buena gente en todas partes, ahora, estos se tajan un lunes o cuando haga falta. Que risas!!.
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| uno de tantos |
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| desvío por obras |
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| El Lago |
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| increible! |
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| buff!! |
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| Dolomitas |
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| otro más, en los Alpes |
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Dolomitas
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ALPI
Me despertó un sol insultante, sí sí, insultante. Sentí como se reía del motero dormido en plenos Alpes con un día radiante. Noté como se mofaba. Así que abrí los ojos y en tiempo récord estaba en la moto decidido a hacer cumbre.
La noche pasada, mis amiguitos de Longarone, a la vista de mi KTM, me recomendaron una ruta distinta a la que había planificado, alegando que la mía era para viejos. Que cachondos los tíos jajaja. Así que me dejé aconsejar, y que bien hice. El serpenteo fué de escándalo y con un firme digno de un rey. Di que luego de cruzar Bosnia y Croacia por carreteras de todas las calañas habidas y por haber, cualquier cosa podía mejorar lo pasado, pero el caso es que las carreteras de los Dolomitas son perfectas, impolutas, sin restos de hojas, cortezas, piedras, arena o cualquier otro tipo de peligros a los que ya estaba acostumbrado, así que éstas me parecían de coña. Imposibles en un entorno a priori tan ostíl. Pero era cierto y no se podían desaprovechar por el simple hecho de ser inusuales en mi viaje, estirado de mi. Había que exprimirlas al máximo.
El ascenso a Passo Pordoi (2250 metros de altitud) es sencillamente de locos. Son curvas de 180 grados enlazadas por no mas de 80 metros, unas tras otras hasta el infinito. Gaaaaass y frena que te sales, otra vez gas y frena. Curvas de treinta por hora, así que para mi tranganillo de andar por casa, resultó de lo más satisfactorio. De stop & go, para que nos entendamos, de aprieta el freno hasta el tuétano y abre gas antes de que la moto caiga al suelo. Yo no estoy hecho para eso, llegué arriba hecho caldo, pero la moto pedía más y más, así que ni paré, seguí dándole todo lo que buenamente pude. Baja una colina, sube un repecho y luego otro y cuidado al bajar que hay que frenar antes de llegar, y así sin parar, sin tiempo de pensar, solo de alzar la mirada a los picos omnipresentes allí donde pusiera mis ojos.
Llegué a un mirador. Al Mirador. Tenía hasta bancos para poder relajarte un rato ante tantísima belleza, así que fue lo que hice. Sentarme allí y pensar, pero tan cerca del cielo solo me pude acordar de mi tío Paul, fallecido hace apenas tres días, después de una dilatada convalecencia. Supongo que tomé conciencia y me dio el bajón pensando en los que más cerca lo tenían y en mi madre, claro. d.e.p.
Tocaba ir abandonando los Alpes después de unos ciento y muchos kms de infarto, así que enlacé con mi ruta predefinida y tiré millas hacia Trento. Llegaron las terrazas con viñedos, más y más picos nevados, más valles, mas curvas irrepetibles, pero sobre todo precipicios de vértigo y así durante una vida entera, cuando por sorpresa llegué al mar. No podía ser!, estaba en el medio y medio de los Alpes, es imposible! pensé. Pues no, no lo es. Los Alpes tienen mar. Por dios!! cuan grandes pueden ser estas montañas para alimentar un mar, me repetía. Es como pensar en el universo. Lo dejé. Es así y punto. Asúmelo chaval!. Para que os hagáis una idea, su parte más estrecha tiene dos kms y medio entre orillas y la parte más ancha unos trece kms, pero es que de largo tiene cincuenta y seis kms, que se dice pronto. Yo aún lo estoy intentando digerir, así que de asimilarlo ni hablar.
Al poco de dejar atrás el charquito, paraíso para deportistas de vela, llegó la Italia de si alguien me compra la moto se la tiro a la cabeza. Rectas, camiones, más rectas, obras… un coñazo de morir y creedme que estudié posibles alternativas y nada, la misma porquería fuera por donde fuera. Es la fábrica italiana.
Quise encontrar los restos de una triste terma romana para por lo menos pensar que aquello había valido la pena pero nada, ni los romanos se quedaron allí. Hasta pensé acercarme a Ferroli a decirles que tengo una caldera suya cojonuda, que tira fina y sin carbonilla. Muy triste vamos.
Me entró una mala hambre de tarde que no veas, de las de haber «manllado» pasta, y paré en una «gelatería». Me pusieron helado para mi y toda mi familia, me lo comí y antes de irme pasé al «toilete». Que pena de vida. Tenía la cara completamente negra de chupar rueda de camiones. De dónde pensarían que había salido las mamás y papás de la terraza, y suerte que ningún niño desvergonzado aludió en alto mi cochambrosa faz, pero bueno, es lo que hay. Continué ruta.
Como sabía que nadie me creería paré a sacarle una foto a la tormenta que esperaba por mi a las puertas de Turín. Un gallego haciéndole una foto a una cortina de agua. A quien se le cuente… Pues bien, en cuanto me alcanzó, puse intermitente, pregunté por alojamiento y aquí estoy, en la Venecia del rissoto. Canales por entre las casas para alimentar los campos de arroz. Curioso.
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| Dolomitas |
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| al poco de pasar Passo Pordoi, ya bajando |
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| Dolomiti |
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| desde el mirador |
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| preciosos!! |
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| desde el mirador |
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| empezando a subir a Passo Pordoi |
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| el mar de los Alpes |
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| lengua glaciar |
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| el mar Alpino |
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| Where is Heidi? |
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| llegando al mar alpino |
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| es o no es de cuento? |
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| el mar en su parte más estrecha |
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| Dolomiti |
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Venecia del rissotto
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EL RETORNO I
Parece que cerraron el chiringo y todos p’a casa. Como si el gurú de mis vacaciones supiera que ya no tengo pensado hacer nada más que retornar y ha movido ficha para que efectivamente no vea nada.
Amaneció un día con «la piolla» como dicen los italianos, vamos!, «piollento». Cayendo esa llovizna que no pinta nada, así que en poco pasó a lluvia de verdad, de la que pinta charcos sobre la calzada. A los ciento y pocos kms ya no podía más. Se me habían hechos eternos intentando escapar de Turín. De hecho cuando paré ya eran las doce del medio día. El afortunado con mi presencia fue un restaurante que no dudó ni por un instante en prepararme una mesa para comer, así que ya que estábamos… me puse la ropa de fiesta mientras dejaba que el resto de mi vida escurriera en una silla y me zampé un rissoto y luego una carne esquisita, con queso, como todo lo italiano, y luego, conocedor de que la lluvia no cesaría, reemprendí la marcha.
Psicológicamente estaba preparado para absorber agua cual esponja, pero físicamente no podìa, así que en cuanto entré en Francia. Me pedí un capuchino, que sé que les jode, haciendo alarde de mi propio estado de ánimo, y conseguí un par de bolsas de plástico. Me cambié los calcetines mojados por unos secos, a continuación las bolsas y luego las botas. Guantes del decatlón y luego los de invierno, los que me regaló Zos hace ya una década por lo menos. El gorrito de la bici y luego el casco y no me puse dos gallumbos porque solo tenía unos limpios y los quería para después de la ducha de mi llegada a donde fuera.
El resto del viaje fue sobre mojado, unas veces acompañado de chubascos varios y otras de varios chubascos, pero casi siempre algo caía del cielo.
Mi propósito para esta jornada era sobrevivir, pero poco a poco me había hecho a mi estado de humedad constante, así que la resignación fue total. Cuanto más lejos llegara mejor y viéndome fuerte solo pude fijar mi meta en el mismo sitio donde me habían mimado en la ida, donde me habían lavado la ropita, invitado a las cervezas y yo que se… Así que por la tarde me hice unos 500 kms, así, sobre mojado, por los Alpes, con un par, y mucho cuidado claro. Hoy cogí la moto a las nueve de la mañana y la aparqué a las nueve de la noche, pero bien, la verdad que me veía capaz. Además pude confirmar que sí, que existe un valle vinícola de canto en alguna parte de Francia y que territorio comanche lloviendo se queda en playmobil.
Que cortos se hacen los viajes cuando los elementos acompañan y que angostos cuando los elementos te dan por donde amargan los pepinos. Es todo lo que pude reflexionar hoy. Necesitaba todas y cada una de mis «coitadas» neuronas para atender a lo que hacía, encaje de bolillos.
Lo peor de todo es que el pronóstico de mañana es un corta/pega de esta crónica.
EL RETORNO II
Todos los dias pasa algo. La vida.
Hoy marchaba del hostal no sin antes echarle el vistazo de rigor a la moto y el nivel de aceite estaba por debajo del mínimo. La verdad, no me sorprendió. Ayer antes de llegar a Alzon, donde pernocté, a unos treinta kms, empecé a notar que el cambio no hacía el juego como de costumbre. En un par de ocasiones que quise bajar marcha, la palanca estaba como entumecida, vamos, que no bajaba con la misma «suavidad» que de costumbre, y me supuse que podía ser de eso. Ahora lo pienso en frío y sé que debí buscar inmediatamente aceite donde fuera, pero en ese momento y tan cerca de la meta, me supongo que quise creer que no era nada. Ayer fueron más de 600 kms del tirón, como quien dice, y la moto lo resintió. Alzon está situada en plena depresión, con montaña en ambas direcciones. En la mía nada a menos de 30 kms y por la que llegué lo mismo, ni talleres ni nada, algún pueblo si, pero antes había que subir la pendiente y, sinceramente, no me hacía ningún chiste forzar el motor escaso de aceite como estaba. La solución no tardó ni diez minutos en llegar. El dueño del hostal, motero también, me dijo que él allí no tenía herramientas, pero que buscábamos unas y me daba el aceite de su moto, una honda shadow, que no había movido desde el último cambio y efectivamente el aceite parecía nuevo, mejor!, aunque también me hubiera valido el de las patatas. Además resultó, casualidades de la vida, que era el mismo motul10/40 que le había puesto a la ktm en Slovenia. Así que como herramientas llevaba yo, en un momento estaba todo solucionado y la cosa quedó en anécdota.
Cuantas lecciones de vida en tan pocos días, es increíble!.
Ayer presumía que hoy todo sería igual, al clima me refiero, pero estaba claro que mi estado de ánimo estaba tocado. Nunca nada es igual, nunca un día es igual a otro, ni viajando ni en la vida real, y hoy lo vi claro. Sí, me llovió varias veces, pero poco cada una de ellas y me granizó y el asfalto estaba húmedo, mojado, empapado o hasta seco en alguna ocasión, pero el día estaba precioso, empapelado de nubes en blanco y negro y fondo azul.
Uno de los chapuzones sucedió a la una, así que paré en un bar de pueblo a comer. «Snack-bar», que debe significar te vas a comer la fritanga que yo te diga, pero bueno, oye, la pera con chocolate y nata estaba de vicio, así que tan mal no fue la cosa.
Tomándomelo con tranquilidad y a pesar del frío, llegué a las faldas pirenaicas. Paré en una gasolinera y al momento llegó un holandés cargado hasta las trancas (y no digo borracho) de mochila, saco, tienda y topcase, en su bmw gs650 dakar. No me pude reprimir y le pregumté si venía de Holanda con tacos -a ruedas de tacos me refiero para los profanos, que parece que por este blog hay unos cuantos ;)- y me dijo que sí el muy holandés. Que animal! pensé. Pero me explicó que entre las de tacos eran las mejores para rodar por carretera. La charla se prolongó. Que si a donde vas, que si de donde vienes. Nos preguntamos de todo y nos contamos más de lo que nos preguntábamos. Éramos como hermanos gemelos. Ambos con nuestros molinillos monocilíndricos, en solitario y viviendo un sueño. Después de despedirnos me sentí mal. Aún estaba en Francia, pero los Pirineos después de haberme hecho un pedacito de Europa, ya son mi casa, así que la siguiente media hora de viaje me la pasé pensando que no le había dado ni una millonésima parte de lo que yo había recibido en mi periplo. Si pudiera retornar a ese momento, creo que ahora mismo estaría en Biarritz con él de cañas intentándo solucionarle la vida en todo lo que buenamente pudiera, pero no lo hice. No se. Será que tengo la culpabilidad del que lo ha recibido todo a cambio de nada.
Y llegué a España y aquí no ha cambiado nada oiga!!
Me indicaron un camping con habitaciones donde podía dormir por poco dinero y allí me fui. No veas, en el bar del camping una cachondísima del Este que cada vez que se subía a la tarima a poner un resultado de la porra en la pizarra, todo el bar «oubeaba», y la camarera encantada. Pinchos con las cañas, una costurera en el comedor y gritos a discreción. No me extraña que les mole tanto españistán a los guiris. Pintorescos somos un rato.
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| en plena transfusión sanguínea |
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el campo francés y su cielo de nubes
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EL RETORNO III
Hoy le declaré la guerra al mal tiempo y le puse buena cara.
Sabía que a casa no llegaría, así que tomé la determinación de ir a mi rollo, haciendo como si nada, como si las predicciones meteorológicas no fueran conmigo para ver si así ellas pasaban de mi.
La jornada laboral ha sido un antes y un después de hablar con el amigo Gus para disculparme por no hacerle la visita de rigor estando en dominios vascos, pero es que no podía. Lo bueno es que él tampoco estaba, así que…
Antes de dicho telefonazo todo había ido según lo previsto. Salí de Jaca con un solete escurridizo entre las nubes que me acompañaría hasta mi querida Pamplona, donde paré a comprar un tubito para el tapón del depósito, que a saber donde lo había perdido. Luego tiré por «mil y una» carreteras hasta llegar a Tolosa, donde me pilló el primer aguacero, así que aproveché para tomarme unos pinchos buenos de la tierra y seguir ruta en cuanto amainó. Perfecto!. Mi trazado de hoy discurría por el mismísimo ecuador de Euskadi, saltando entre nacionales, comarcales, rurales y parroquiales, unas veces con algunas gotillas y otras veces sobre asfalto seco. Genial!. Sube a 700 metros, baja hasta los 200, un embalse, otro más, un puerto de 500, otro de 600 y así, con cuidado pero bien, en un escenario del que solo esta tierra disfruta. Hasta me permití tirar alguna que otra foto. Estupendo!.
Me sorprendió una lluvia intensa, agresiva, que me hizo dudar entre si eran chuzos de punta o granizo, da igual, el caso es que paré en el primer sitio que pude para tomarme un café mientras le daba paso a la borrasca. Hice un par de llamaditas, gasté un poco de 3G y hablé con el cachondo de Gus, que raja mas rápido el tío que el correcaminos de speed. Hasta le dije que lo estaba pasando bien y todo, y así era.
Arranqué, inocente de mi, pensando que todo seguiría igual, pero aún no había llegado al primer desvío para mi siguiente incursión por entre los lugares cuando regresó la lluvia. Paré debajo de un puente, pero ella no paró, así que proseguí y ella también, y ya no cesaría. Afronté otro puerto y… que pasa? está nevado?. No puede ser, a 500 metros es imposible, pero el frío me decía que sí era posible y la carretera completamente blanca también. Seguía lloviendo. Paré le eché la bota encima de lo blanco y no, no era nieve, era granizo esperando a que llegara el verano para derretirse. buff!! Desnivel del 8% y con una manta de granizo a estrenar. Pues nada, meto primera y apretando el embrague para dejarla rodar y soltando para obligarla a frenar, lo fui salvando, pero de la maneta derecha no quería saber nada.
Esperaba poder hacer unos 100 kms más antes de parar, para asegurarme la ducha del sábado en casa, pero poco después de agonizar durante un buen rato, apareció un cartelito que anunciaba que el puerto del Cabrio estaba abierto. Lo conquisté y paré a preguntar si había algún sitio cerca donde morir y allí me fui.
Cuarenta minutos bajo la ducha hicieron de mi un tipo nuevo que ve incierta su llegada a casa. Será mañana o pasado, pero sin forzar.
No hace falta decir que esta primera contienda la ganó el señor meteo.
Gus! la culpa no fue tuya 😉 pásalo bien!!
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| Así quedó después de pasar por una obra de carretera |
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| mis carreteras de Esukadi |
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| Una iglesia entre «leiras», me suena! |
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| Euskadi en estado salvaje |
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| preciosérrimo |
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| toma! crucifijo |
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| que tierras!! |
… Y LLEGUE A CASA
Me apuré todo lo que pude para poder salir en seco del hotelito, pero no hubo manera, para cuando ya tenía el petate en la moto las primeras gotas empezaron a caer, lo que me hicieron presagiar una jornada de lo más húmeda.
Aih sí!! Pues no me achico!!. Tomé el rumbo que tenía en mente a pesar de los pesares. Contra cualquier pronóstico meteorológico yo quería ir por las montañas y así lo hice y parece que mi desafío funcionó y la lluvia cesó. Los primeros 300 kms de ruta, por el embalse del Ebro, Aguilar de Campo y demás localidades del norte de Castilla León y alguna cántabra, fueron en seco y con el firme perfecto para poder abrir gas a placer, con las siempre presentes cumbres nevadas de las cordillera Cantábrica y Montes de Palencia. Luego empezaron a caer algunas gotas pero nada serio, lo que me permitió sumar otros 100 kms antes de parar a comer por culpa de la esperada de las esperadas lluvias, poco antes de entrar en Galicia, así que le mandé un caldito gallego y unos chipirones para ir entrando en materia.
Por obra y gracia en cuanto acabé de comer, la lluvia cesó de caer y emprendí ruta, pero al poco de entrar en la comunidad que me vio nacer, al llegar a Becerreá, el aguacero tomó forma y yo la igualé y subí. Que se pone chula?, pues yo más! y así con la misma, le planté cara y me adentré por las montañas de la zona en dirección Sarria, por una comarcal que daba pena verla, pero que en seco tiene que ser una maravilla. Parece que resultó mi jugada porque poco antes de arribar en Sarria, ya había remitido, o por lo menos reducido en fuerza. La tenía dominada. Hoy conmigo no podía. Esta batalla era mía y al llegar a Monterroso apareció el sol en inconfundible gesto de sumisión. La guerra la había ganado.
A las siete de la tarde llegué a casa destrozado, física y mentalmente, así que ahora mismo no puedo más que agradecer a todos los que me habéis escrito algo, donde fuera, pero si a alguien he de agradecer éste regalo, es a Carol, por haber sido mi cómplice en esta aventura, dándome todo su apoyo e intentando entender algo que se le escapa de las manos, la moto. Hay muestras de amor incontestables y ésta ha sido una sin igual. Gracias!!
Creo que la crónica de un viaje no es dedicable, pero ésta sí lo será.
Para el que ha cuidado de mi sobre dos ruedas, para el que me ha ayudado a tomar las decisiones apropiadas en cada momento, para el que me ha hecho ser más prudente y sin duda mejor persona. Para mi hijo Anxo.
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embalse del Ebro y cumbres cántabras
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RESACA DE VIAJE
Saldo:
Me he gastado 1350 euros en 16 días (buff! nunca tal cousa fixera), entre alojamiento, comida y taller.
He dormido en hoteles, hostales, hostels, Bed & Breakfast, en la habitación de un camping y hasta en la casa de un particular, por una media de unos 28 euros noche, con desayuno, lo que hace un total de 420 euros.
Me he cascado 7500 kms con gasolinas que oscilaban entre 1,25 (razonable, muy bien) y 1,80 (estafa) euros/litro, vamos! unos 600 euros en gasolina. (en Italia llegué a ver el litro a 1’90, pero antes de pagar eso la robo).
Como en taller se fueron 70 euros, más 10 euros en un bote de aceite para la cadena, me he gastado lo que resta, unos 250 euros, en vivir a todo trapo, comiendo marisco, caviar y champán a diario, en sueños, por el día comida normal, casi siempre sentado a una mesa, pero algunas veces he comido o cenado de lo que venden por la calle, muchísimo más económico.
Se puede viajar por menos dinero en cuanto al alojamiento, haciendo de los hostel meta diaria (pagué 10 euros en Sarajevo y 9 en Kotor), lo que obliga a parar siempre en ciudades que disfruten de los mismos claro!, pero a mi esta vez no me valía, yo lo que quería era viajar sin una meta obligada y la diferencia ronda los 200 euros para 15 noches y yo los pagé. También está la opción de la tienda de campaña y camping a diario, pero así ya no se puede viajar ligero y esa era una premisa que no pensaba incumplir. En la comida también se puede ahorrar bastante comiendo por la calle, pero también dependes de encontrarte a la hora del hambre en localidades que ofrezcan esta opción. En ciudades o pueblos grandes vamos!.
Mi Moto…
mi moto!, mi moto es cojonuda!, coooomo mi moto!, no hay ninguna!!!… lo siento pero me desato cada vez que pienso en lo bien que se ha portado la jodia. Lo bien que ha respondindo, a cero metros o a dos mil y pico sobre el nivel del mar, sin renqueos, desmayos o reproches. Lo bien que se ha portado aguantando «altas» velocidades constantes y frenadas, derrapadas y acelerones, que en ocasiones resultaron agotadores. Perfecta!. Creo que la he dado lo que me pedía y yo creo haber recibido de ella lo esperado. Fidelidad y fiabilidad. Así que solo me queda disculparme por haberla hecho sufrir más de lo prometido en interminables rectas o dejarla bajo mínimos de aceite en una ocasión. Mis disculpas y gracias por haber respondido como el primer día luego de completar tus carencias. Lo puedo decir con la boca grande: Que gran moto!!
Y luego del merecido homenaje, he de decir que está claro que mi «tranganillo» no es específicamente viajero, pero haberlo equipado con casi 450 kms de autonomía, portabultos y cúpula, han hecho de él una moto trail asfáltica/ligera de las buenas, y si además tenemos en cuenta el trazado que había perfilado pensando en sus cualidades, por carreteras de cualquier nivel evolutivo y con una mochilita de apenas 7 kg de peso, ha resultado un viaje de lo más adecuado para un molinillo juguetón como resulta ser éste lc4 640, que a pesar de holgado, guarda muy mala leche si se le busca. Así que sí, lo volvería a hacer con mi moto, sin ninguna duda, éste bocadito a Europa o un buen mordisco al mundo, en serio. Verte en los Pirineos, Alpes o Balcanes con tu propia moto «ready to play», con poco más lastre que el habitual, desestimable, no tiene precio. Viajar ligero vale mucho cuando con lo que disfrutas es eso, con la ligereza de una moto que apenas supera los 150 kg, pensada para abrir gas con todo y frenar con lo mismo tantas veces como puedas. Que hay motos mejores?, pues claro!, siempre las hay, mejores en unas cosas y peores en otras, pero buena de verdad para todo, ni tu ni yo gozamos de ella.
Las herramientas.
No las he utilizado demasiado (mejor!), más que para apretar alguna tuerca o cualquier otra tontería como la cadena o el aceite de la Shadow, cosas que se podrían haber solucionado sin necesidad de portarlas conmigo, pero saber que las llevaba, suficientes como para poder desmontar el carburador si fuera preciso o cualquier otra cosilla, me ha permitido viajar con mucha más tranquilidad alejándome de las rutas comerciales en muchas ocasiones. Sin duda las volvería a llevar.
La cúpula.
Alta como es cual cofia papal, ha resultado perfecta, mejor que la «original» en cuanto a turbulencias sobre el casco, así que igual la dejo instalada o me fabrico una un poco más vistosa, algo más pagana… está por ver, pero sea como sea, ésta me la guardo para los paseos largos y clericales.
Las ruedas.
Pirelli Scorpion Trail 17″, se han convertido en mis presentes y futuras gomas. Sobrias y muy manejables, con buena duración (en total han durado 8500 kms), que no significaría nada si su respuesta fuera deficiente, pero han resultado unas muy buenas gomas que permiten jugar a deslizar la trasera o forzar una frenada en plegada con la delantera.
Algo que me ha llamado mucho la atención es que me las he acabado ambas al mismo tiempo y sensiblemente más perjudicada la delantera, cuando lo habitual sería lo contrario, pero el resultado ha confirmado mis sospechas. El compuesto delantero tiene que ser mucho más blando que el trasero en mayor proporción que en otras ruedas que he montado. Muy bien en seco, pero es que en mojado han demostrado una nobleza realmente notable. El tema es que en mojado ya se sabe… nobleza toda hasta que te caes jejeje. Excelentes ruedas sin lugar a duda!!.
Ah! off-road no valen nada, como ninguna de su segmento claro!, pero tendría que probarlas bajando presiones, así que eso quedará para una futura entrada.
Navegador.
Como no podía ser de otra forma, mi navegador ha sido «OruxMaps» que no ha fallado ni una sola vez en 7500 kms. Llevar la ruta cargada de casa es increible!, te desentiendes de todo, lo único que hay que hacer es seguir la línea marcada sobre el mapa, estar atento al cruce en cuestión y darle gas. Increible!!. Además la ruta la puedes ir modificando a placer, como si de un mapa convencional se tratara, pero lo de llevar las rutas en el teléfono, es sencillamente perfecto para no perder tiempo estudiando lo que ya has hecho en casa, tranquilamente ante un monitor. Recomendabilísimo!!
Además puedes ir apuntando sobre el mapa como «waypoint» los sitios que te recomienden o los que te apetezca, como el hostel donde quieres dormir al llegar a aquella ciudad, por ejemplo, y así ir directamente a la puerta etc… una pasada!! y sin tarifa de datos eh!
«off»
He viajado por carreteras muy variadas, pero off-road como tal, solo he hecho unos 10 kms en Slovenia, por una pista dura y muy facilita la verdad (apta para las ruedas que monto), ahora bien, las obras en las carreteras me han obligado a mí y a cualquier usuario, a hacerme otros tantos kms por gravilla, zahorra o tierra. Hay obras por todas partes que te derivan por cualquier sitio y ahí mi moto ha demostrado ser una todo camino sin igual. Que me pare un semáforo de obra para esperar a que pasen los contrarios NO, pero que de vez en cuando me pongan unos cientos o miles de metros «off», ENCANTADO!!.
Rutina de viaje.
Ha sido sencilla pero eficaz. Por la mañana, luego del correspondiente aseo y desayuno, antes de emprender viaje, revisión visual a la moto (pastillas, niveles, transmisión y cualquier otra cosa que pudiera saltar a la vista). Al llegar a destino, una vez localizado el alojamiento, no sin antes haber preguntado en varios sitios y regateado en el más económico de ellos, engrasar cadena. Luego, ya en donde fuere a postrar mis huesos definitivamente y antes de hacer ninguna otra cosa, lavar la ropa que lo exigiera y tenderla para recogerla seca al día siguiente, o bien lavadora y secadora donde fuera posible (la ropa de la moto la he lavado al llegar a casa). Luego aseo personal y lo que se tercie.
En solitario.
No me he sentido solo más que durante un par de minutos del segundo día, después de haber cogido la moto y rodando por una larguísima recta, con niebla y frío, pero solo fueron un par de minutos en los que me pregunté por mis inseguridades. Nada más. El resto del viaje no tuve tiempo de sentirme solo, sí de pensar en muchas cosas, pero lo que es soledad, nada!.
Hoy día tenemos la suerte de que la tecnología ha reducido las distancias familiares de tal forma que sentarme yo en una mesa a cenar en Montenegro con mi hijo en Galicia, frente a frente, ha sido posible con vídeo-llamada. Sencillamente genial!. Pero es que el resto del día siempre he estado acompañado, siempre, siempre. El contacto es constante, así que ese sentimiento de soledad no existe.
Por otra parte viajar solo hace que las personas con las que tropiezas día a día, reaccionen de distinto modo ante una sonrisa solitaria. No es lo mismo. Un solitario genera distintos sentimientos en el prógimo. El primero curiosidad y el segundo una especie de compasión, lo que hace que el anfitrión se sienta casi obligado a prestarte su ayuda en todo lo que sea posible, luego de haber satisfecho todas sus curiosidades claro!. La gente empatiza muchísimo con una persona sola a la que no hay que temer, porque simplemente está sola y si te sonríe, es buena, sin más. Viajar solo es una experiencia personal, necesaria.
….
Y se acabó… miro atrás y veo montañas, lagos, ríos, acantilados, valles, carreteras de vértigo, curvas, curvas, curvas y más curvas… pero sobre todo veo gentes amables, dispuestas y con ganas de vivir en paz. Espero que lo escrito me sirva para acordarme mañana de todo aquello que no he plasmado ayer, porque ha sido mucho lo que ha quedado sin contar. Todo. Lo más íntimo, las conversaciones con las gentes que me he cruzado, la complicidad entre las personas, el principio de lo que podía ser una gran amistad que nunca será, pero que nunca olvidaré. Somos las personas las que hacemos de un paseo una experiencia de vida, lo demás es el atrezo que cambia en cada escena, pero que en realidad poco importa. Algo creo haber sustraído de esta escapada, solo resta saber aplicarlo y convertir mi vida, mi día a día, en un viaje con la gente que me salga al camino.
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| mi casa |
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| Bierzo |
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| Bierzo |
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| Algún pueblo del Bierzo |
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| el menda |
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| mis carreteras |
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| lavandería doméstica |
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| mis carreteras |
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| nuestro norte |
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| herramientas – Euskadi |
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| Pirineo francés |
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| Creppe |
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| tapadita en Alzon |
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| mi casa otra vez |
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| comida antes del territorio comanche |
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| mi primera «birra» |
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| de infarto en Susa |
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| desde mi cuarto en Slovenia |
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| desayuno Sloveno |
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| off |
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| + off |
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| disfraces en karlova |
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| + disfraces |
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| sobre manillar |
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| + disfraces |
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| Norte de Croacia |
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| auto skola jeje |
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| Rio Miljacka – Bosnia |
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| pobre Puch |
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| guerra |
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| comida bosnia en Mostar |
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| camino de Montenegro |
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| mis ropitas |
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| muralla de kotor |
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| + ropitas en Kotor |
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| Dubrovnick |
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| Costa croata |
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| pequeño pueblo amurallado |
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| costa croata |
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| exquisita sopa croata |
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| exquisito lomo encintado crota |
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| mi cuarto en casa croata |
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| casa croata |
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| la guerra |
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| mochilero |
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| encaramados |
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| en Longarone |
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| para antes de petar, b&b italia |
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| cuarto de motero errante |
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| el pincho y la caña. España. |




























































































































































































































